Huasteca Potosina

La huasteca potosina era uno de los lugares que mas ganas tenía de conocer.
Contratamos una empresa que nos trasladaría en furgoneta durante los tres días que duraba el viaje.

El pack incluía el transporte y dos noches de hotel por 1300 pesos mexicanos, el equivalente a 90€.
salimos el jueves a las 23 horas,y llegamos a Tamasopo a las 7,nos instalamos y a las 9 pusimos rumbo a Xilitla, donde se encontraba el castillo surrealista de Edwar James rodeado de una frondosa vegetación además de algunas cascadas.
Después de pasear,bañarnos y disfrutar del lugar durante 3 horas,pusimos rumbo al sótano de las huahuas (aves parecidas a las golondrinas)

Cuando llegamos,antes de entrar tuvimos que pagar 15 pesos a una familia que vivía cerca del lugar para que nos permitiese la entrada. Caminamos durante 20minutos hasta que llegamos al gran agujero por el que entraban las huahuas. La velocidad a la que descendían era increíble, sonaba cual petardo disparado hacia arriba. Después del espectáculo y de que nos comiesen los zancudos volvimos a nuestro hotel, Villa ascensión en Tamasopo. La mañana siguiente nuestro primer destino fue Micos y sus cascadas. Tuvimos suerte ya que no había mucha gente y eso aumentaba el encanto del lugar. Para mi, lo mejor del viaje, podías sentir una vibra especial al ir subiendo y escalando las siete cascadas, meterte por detrás de la cortina de agua, saltar desde varios metros a las aguas azules, verte rodeada por una inmensidad de vegetación… Sin duda un lugar mágico. Tras esto fuimos a puente de dios, otro lugar muy bonito de aguas azules, pero debido a que llegamos casi terminando el día nos faltó el sol, y nos sobraron las víboras que salieron al agua en el atardecer.

Al día siguiente, para terminar el viaje fuimos a la laguna de la media luna. Después de visitar lugares tan mágicos , este se nos hizo poca cosa, un lugar familiar para pasar la tarde pegándote un chapuzón en la laguna.
Y así terminó el viaje, con un balance muy positivo, y enamorada de la huasteca potosina.

Michoacán- Morelia

Para salir un poco del bullicio de la feria de San Marcos, decidimos hacer un viaje a Michoacán.

Nuestro destino fue Morelia, allí conocimos el centro histórico e hicimos cosas típicas de turistas, como montarnos en un turi-bus para que nos mostrasen y contasen los lugares de interés.Uno de los lugares que más me gustaron fue el callejón del romance. Por el nombre ya se deduce el encanto que tiene.

En la tarde fuimos a Patzcuaro, un pueblo a media hora de Morelia. Este pueblo se encuentra dentro de la categoría de Pueblo Mágico, denominación que tienen algunos pueblos cuando cumplen algunas características (estar ubicados en zonas cercanas a sitios turísticos o grandes ciudades, tener accesos fáciles por carretera y un valor histórico, religioso o cultural. Su común denominador es tener una muy especial importancia cultural, histórica o social). Uno de los atractivos del pueblo es la nieve de pasta. Un helado con sabor a cajeta y vainilla, una mezcla muy curiosa y rica, que junto con nieve de zarzamora para contrarrestar el excesivo dulzor hacen una buena combinación.

Allí tomamos una barca para que nos llevase a la isla de Janitzio, que alberga un mirador desde donde se ven unas bonitas vistas de todo el lago, además de multitud de puestos con artesanías y venta de pescado, ya que una gran mayoría de su población se dedica a la pesca.

Al día siguiente partimos a Uruapán, destino a dos horas de Morelia. A nuestra llegada comimos, como de costumbre, cerca del mercado del pueblo. Después de pasear por el centro y visitar un museo sobre las diferentes tribus indígenas que se encuentran allí ( Nahua, Purépecha, Mazahua y Otomí) y que es posible ver paseando por el pueblo, nos dirigimos al parque nacional. Para mi, lo mejor del viaje. Increíble. A unas 10 cuadras del centro del pueblo se puede encontrar un oasis de tranquilidad y naturaleza. Varias cascadas formaban parte del paraje junto con grandes árboles, mariposas volando a tu alrededor, ardillas correteando de árbol a árbol.  Un lugar que merece la pena conocer.

FERIA DE SAN MARCOS

La famosa Feria de San Marcos. Por el momento si que es cierto que se junta muchísima gente. La cantina más grande del mundo, quizá si, porque la de litros que se beber de alcohol diarios. Es puro beber, entrar a discotecas, bailar con las bandas en la calle.

Durante el día si hay eventos culturales. Por los que he podido ver, conciertos de música clásica, espectáculos callejeros, puestos de artesanía y un pabellón dedicado al país invitado: Japón y al estado invitado: Tamaulipas.

Tiene un casino que solo funciona durante época de feria, a pesar de estar prohibido el juego en toda la república mexicana. El otro día aposté por primera vez en la ruleta… perdí 50 pesos, un equivalente a 3 euros.

Bueno, quedan 16 días de feria….

Fin de semana en Tepic, Nayarit

Al no salir en el último momento el viaje planeado a la huasteca potosina, buscamos un viaje alternativo y al final salió ir a Tepic, ya que un amigo es de allí y estaba visitando a su familia.

Llegamos en la mañana a Ixtapa del río, donde nos recogieron. Tras un desayuno de pescado empanizado con arroz y agua de piña en el mercado (45 pesos-2,6€) fuimos al Manto, un lugar donde hay unas piscinas “naturales” rodeadas de cascadas y de muchas personas, ¡Parecía Benidorm en plena hora punta! Aún así el sitio muy bonito, aunque con menos personas, seguro que tendría más encanto.

En la tarde, fuimos a visitar unas aguas termales, llegamos tarde para entrar a las albercas, así que fuimos a buscar el nacimiento del río. Andamos por la orilla humeante durante un rato, pero no encontramos el inicio, eso sí, cuanto más se subía más caliente estaba el agua, hasta tal punto que no se podía ni meter la mano.

Al día siguiente nos levantamos temprano rumbo hacia La Tovara, no sin antes parar en el pueblo para probar el rico pescado zarandeado, una especialidad de allí.

Ya en La Tovara, tomamos un viaje en barca por los manglares (140 pesos- 8€) hasta el cocodrilario y una zona de aguas claras para bañarse.

En la tarde fuimos al famoso puerto de San Blas, lugar que Maná cita en una de sus canciones. La verdad que el puerto no era nada bonito, pero ya que estábamos allí aprovechamos a refrescarnos en el Pacífico, hasta que atardeció y nos volvimos a Tepic.

A la mañana siguiente fuimos a Santa María del Oro, a pasar la mañana a las orillas de la laguna. Allí probamos el chicharrón de pescado. Eran trozos de pescado rebozados, acompañados con tortillas y salsas como siempre.

Y ya para terminar la ruta gastronómica, terminamos en Tepic probando los raspados. Como granizados con siropes de sabores, desde café y chocolate, a jugos de fruta.

Un fin de semana corto pero con muy buena compañía.

Noche de beisbol

Por suerte, el uno de los deportes populares aquí es el beisbol, y digo por suerte porque como siempre es el fútbol, es bueno salir de lo típico.

El beisbol llegó a Aguascalientes de la mano con el Ferrocarril a principios de siglo, los primeros americanos que llegaron a trabajar en Ferrocarril Central Mexicano, no tenían ningún entretenimiento y diversión; así es como, un día soleado del mes de marzo de 1902, un grupo de trabajadores ferrocarrileros mexicanos y americanos, decidieron realizar un partido de beisbol, formaron dos equipos a los que nombraron Ferrocarriles Aguascalientes Mexicano, de ahí el nombre del equipo Rieleros.

Pagamos 25 pesos (1,5€) para entrar al estadio, la localidad más barata, ya que había de 60, 70 y hasta 100 (6€) la más cara. Nuestros asientos eran en el graderío más lejano, donde se sitúa el jardinero. Francamente perfecto no se veía, pero lo que importaba era el ambiente y estar en el estadio.

El ambiente no estaba mal. Como en todos los eventos, vendían cerveza, refrescos, botana, burritos, y dulces, entre los que estaba el camote deshidratado, muy dulce para mi gusto.

Durante el juego, hicieron un home run, y lanzaron muchas bolas fueras del estadio, así que decidí pedirle como obsequio una bola a uno de los jugadores. El pretexto que utilicé fue decirle que era española, que me regalase una bola, que era de lejos. En un principio pareció no funcionar, pero tras unos minutos, este jugador: http://www.rielerosags.com/jugador.php?idjugardor=11 , volvió con una pelota para regalarme.

Y así terminó la noche, con los Rieleros ganando y yo feliz con mi pelota de la Liga Mexicana de Beisbol.

Noche de Lucha Libre

Nunca me ha gustado el espectáculo al verlo por la televisión, pero ya que estábamos aquí y es muy popular en México, pues había que ir.

Al llegar, había mucha gente comprando las peculiares máscaras, para después usarlas como atuendo durante el evento. Podías encontrar desde 3 a 18 euros.

Al entrar, el clásico cuadrilátero, los vendedores ambulantes y el griterío.

A las 21h, comenzó la primera lucha, entretenida, ya que se trataba más de acrobacias que de golpes simulados. Tras casi dos horas y media de luchas, llegó la última, que se trataba del hijo de Santos, un famoso luchador mexicano, el primero en comenzar este espectáculo. En esta última lucha hubo hasta sangre, no sabemos si verdad o se trataban de bolsas de kétchup, pero parecía bastante real.

Como experiencia está bien, pero no repetiría.

24 h. en Guadalajara, México

Estar en el centro de México es una ventaja. Este fin de semana decidimos ir a Guadalajara, a unas 3 horas de aquí.  Llegamos en ride (auto-stop) tras viajar entre cajas de cacahuetes. Una vez en el centro, buscamos un hostal donde pasar la noche, terminamos en el hostal rojo por 160 pesos (9,5€), muy cerca del festival de música que se estaba celebrando.

A la mañana siguiente, un paseo por el centro, y a comer en el mercado, casi siempre, la opción más barata para disfrutar de buenas comidas.

Después de sopesar si dormir una noche más en Guadalajara o visitar otro lugar, nos decidimos por volver en dirección hacia Aguascalientes, y si no conseguíamos un coche directo hasta allí, pasar la noche donde parásemos. Y así fue. Terminamos en San Juan de los Lagos, a 80 km. de Aguascalientes. Intentamos durante varias horas conseguir un coche, pero no hubo suerte, así que pasamos la noche en la estación de autobuses. A la mañana siguiente, a las 7 ya estábamos en camino y después de varios rides, a las 10, ya habíamos llegado al centro de Aguascalientes.

Aunque ha sido un viaje corto, las experiencias de hacer ride me están gustando mucho

Previous Older Entries

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.